
Dejen de adivinar dónde deben colocarse las lámparas de curado
La mayoría de nosotros ya hemos estado en esa situación. Se configura la línea de curado, se encienden los calentadores y se procesan un par de placas. Pero luego se descubre que hay zonas frías en el área de curado. Entonces, se mueven las lámparas, se procesa otro lote de placas, con la esperanza de que todo salga bien.
En realidad, es como jugar a adivinar. Y cuando se trabajan con PCBs costosos, “adivinar” es una forma segura de desperdiciar mucho dinero.
Ya no queremos seguir haciendo eso. En lugar de manipular tornillos y soportes de forma improvisada, utilizamos modelos digitales para determinar la disposición adecuada de las lámparas, antes incluso de que cualquier componente físico entre en funcionamiento.
El problema con el calor
El problema es que, en un horno de curado, si el calor no está distribuido de manera uniforme, habrá problemas. Unos pocos centímetros de diferencia en la posición de las lámparas pueden crear gradientes térmicos. En otras palabras, algunas partes se calientan demasiado mientras que otras permanecen frías, lo que hace que las placas se deformen.
Utilizamos software de simulación para determinar exactamente cómo afecta el calor a la superficie de las placas. Al crear un modelo digital del horno, podemos permitir que un algoritmo pruebe miles de posiciones diferentes para las lámparas en cuestión de segundos. De esta manera, encontramos el punto óptimo donde el calor se distribuye de manera uniforme, eliminando así esas zonas frías.
Dejen que las matemáticas hagan el trabajo pesado
No nos limitamos a calcular ángulos a ojo. El software también tiene en cuenta el “factor de visión”, es decir, cómo la luz infrarroja interactúa con la superficie, y también considera cómo el calor se refleja en las paredes o es absorbido por el agente de curado.
El resultado es un mapa térmico preciso.
Y lo mejor es que, por lo general, se necesitan menos lámparas para lograr el mismo resultado. Eso significa que la factura de energía disminuye y el sistema de refrigeración no tiene que trabajar tanto. Es una situación ganar-ganar.
Ser realistas
Ahora, seamos honestos: la simulación no es magia. Un modelo digital solo es tan bueno como la información que se le proporciona.
Si la velocidad del transportador cambia o el grosor de las placas varía, ese diseño “perfecto” calculado por la computadora ya no será perfecto. Todavía se necesita la intervención humana en el taller.
Por eso siempre sugerimos dejar un margen de ajuste del 5-10% en los soportes de montaje. Así, tendremos algo de flexibilidad para adaptarnos a las condiciones reales.