
Dejen de conformarse con calentadores IR “genéricos”
La mayoría de las lámparas de calentamiento comienzan como componentes OEM de marca blanca. Son adecuadas para usos básicos, pero nosotros invertimos diez años en alejarnos de ese tipo de soluciones. ¿Por qué? Porque cuando se trata de electrónica de alta gama, “ser lo suficientemente bueno” no es suficiente. Si la potencia de calor varía incluso un 5%, no se trata simplemente de un error en las especificaciones técnicas. Se trata de una situación en la que todos los componentes se vuelven inutilizables. Eso es un error muy costoso.
El truco con la potencia y el voltaje
Pasamos mucho tiempo pensando en cómo interactúan la potencia, el voltaje y la longitud del tubo. Tomemos como ejemplo una configuración de 400 V. Al utilizar voltajes elevados, podemos lograr que más vatios pasen por un mismo espacio, sin que se dañe el circuito. Esto permite obtener una energía térmica concentrada, necesaria para un curado rápido. El resultado es que se alcanza la temperatura deseada mucho más rápido. Pero hay algo importante que recordar: asegúrese de que sus fuentes de poder puedan manejar esos picos de voltaje. De lo contrario, los filamentos se quemarán mucho antes de lo esperado.
Qué hay realmente dentro de la lámpara
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza y gas halógeno como material de relleno. Lo interesante es que el ciclo halógeno recupera el tungsteno evaporado y lo vuelve a colocar sobre el filamento. De esta manera, el filamento no se vuelve más delgado. En esencia, es una especie de seguro contra el agotamiento prematuro del filamento. En cuanto a los conectores, utilizamos conectores R7s y Sk15. No son nada sofisticados ni “innovadores”. Pero funcionan bien. Se mantienen firmes incluso cuando el metal se expande y se contraye debido al calor, así que no hay riesgo de conexiones defectuosas.
Cómo utilizarlas
Estas lámparas pueden integrarse fácilmente en líneas de soplado de PET o en procesos de curado de PCBs, incluso si se trata de reemplazar marcas internacionales reconocidas. Pero hay un problema: cuando se genera tanta densidad de calor, la carcasa de la lámpara sufre daños. Si el sistema de refrigeración no está bien ajustado, ese calor se propagará al chasis de la máquina. Construimos nuestras lámparas para que sean muy resistentes, pero los componentes circundantes también deben ser capaces de resistir ese calor.